LOS PECHOS FEMENINOS: ¿ATRACCIÓN POR CUESTIONES BIOLÓGICAS O CULTURALES?

En este interesante vídeo de “Antroporama” se dan muchas claves y evidencias científicas “de base”. Sin embargo…

Creo que la evidencia neurocientífica en este caso se debería complementar y ampliar con investigación etnográfica.

Efectivamente, tal y como Antroporama explica el atractivo sexual de los pechos femeninos tiene elementos biológicos conectados con la reproducción sexual; son algo así como objetos de atracción por naturaleza. La excitación sexual que se produce a través de los pechos está “inserta” en nuestro cerebro. El contacto e incluso la idea de la estimulación mamaria mediante los pezones activa áreas del cerebro vinculadas a los genitales. Hasta ahí todo es incontestable.

La controversia se encuentra en los límites entre la biología y la cultura donde se inserta esta atracción por los pechos femeninos. Es decir, existen una serie de mecanismos biológicos y evolutivos referentes a la atracción con un propósito social y reproductivo. Ahora bien, si localizamos este hecho en diferentes territorios geográficos podremos observar que la atracción sexual sobre los pechos presenta diferencias significativas.

Un ejemplo es la atracción sexual convertida en fetiche muy presente en países occidentales. La ocultación de los pechos, la conversión de un atractor físico en un símbolo sexual susceptible de incorporar en los imaginarios colectivos. La infinidad de maneras de aplicar “cosmética” a los pechos, de vestirlos, de camuflarlos, de insinuarlos; toda la industria estética que se encarga de dar forma a este fetiche.

Con el simple hecho de que los pechos sean ocultados en algunos territorios y en otros estén al descubierto como sucede en numerosos grupos humanos ya se pueden establecer diferencias en torno a la construcción cultural de la atracción sexual centrada en los pechos. Sin embargo, esta dicotomía es una representación de “brocha gorda”, porque el pecho y la construcción cultural del atractivo asociado incorpora elementos diferenciales multilocalizados geográficamente y multidimensionales al vincularse a diferentes instituciones de lo social y lo cultural, como distintas concepciones de la moda de entre otros usos sociales y culturales que se le dan a los pechos.

Yo sería cauto al respecto, y me acercaría a un pensamiento que considere la evidencia científica acerca de los pechos como un mecanismo biológico para favorecer la reproducción de nuestra especie, y el atractivo sexual que gira en torno a ellos como una construcción cultural.

El uso cultural de los pechos y las diferencias sustanciales en el atractivo sexual de los mismos es un trabajo para la Antropología del Cuerpo y la investigación etnográfica. Los mecanismos biológicos no son inmutables en el tiempo, las “biologías locales” operan mediante la cultura; en realidad los seres humanos evolucionan biopsicosocioculturalmente. Biología y cultura van de la mano, se retroalimentan para obtener representaciones biológicas que se reinterpretan localmente en términos culturales y, con los miles de años necesarios, también en términos evolutivos.

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