Franz Boas y la cultura como totalidad no jerárquica
En la obra de Franz Boas, la cultura aparece definida como una totalidad compleja de prácticas, relaciones y saberes que estructuran la interacción entre los seres humanos y su entorno natural y social. Esta concepción rompe de forma radical con las visiones jerárquicas y evolucionistas de la cultura dominantes a finales del siglo XIX, que distinguían entre culturas “altas” y “bajas”, o entre producciones nobles y expresiones supuestamente menores.
Para Boas, la cultura no se mide por sus productos finales ni por su valor estético, sino por los conjuntos de comportamientos, técnicas y conocimientos que hacen posible la vida social. Comer, protegerse del clima, fabricar herramientas, organizar el trabajo, relacionarse con animales y plantas o producir objetos útiles forman parte del mismo campo cultural que cualquier manifestación artística o simbólica.
Desde esta perspectiva, la cultura no es un escaparate de obras destacadas, sino una red de prácticas ordinarias.
Cultura contra jerarquía: una crítica implícita
La idea de que el cine, el arte o determinadas «industrias culturales» constituyen el “epicentro” de la cultura carece de valor científico desde una mirada boasiana (y desde cualquier mirada antropológica contemporánea). Esa concepción introduce jerarquías estéticas y simbólicas que separan lo “culto” de la “morralla”, reproduciendo una cultura piramidal en la que unos pocos productos ocupan la cúspide y el resto queda relegado a lo irrelevante.
Boas no se interesa por ese tipo de clasificaciones. Para él, no hay culturas superiores ni actividades más culturales que otras. Lo relevante no es el prestigio del resultado, sino la lógica social que lo hace posible. La habilidad técnica de un ebanista que transforma la madera en un mueble único responde al mismo principio cultural que la producción de una película: conocimiento aprendido, práctica compartida y sentido social.
El ejemplo cotidiano
La frase “si el ministro de Defensa no fuera al desfile de las fuerzas armadas, seguramente su jefe lo despediría al día siguiente” pone de relieve una cuestión clave: qué consideramos culturalmente obligatorio y por qué.
Desde una mirada boasiana, no existe ninguna razón antropológica para que un ministro de Cultura deba acudir obligatoriamente a una gala cinematográfica y no a una feria ganadera, una exposición de carpintería o a un concierto de trap. La obligación no nace de la cultura entendida científicamente, sino de una jerarquía simbólica moderna que identifica cultura con ciertos productos legitimados.
La presencia institucional en el cine no responde a su mayor valor cultural, sino a su mayor visibilidad y capital simbólico.
Al poner en el mismo plano al artesano, al abogado, al cineasta o al ganadero, la conceptualización de Boas y de la Antropología contemporánea desactiva la idea de una cultura elitista y devuelve el foco a lo esencial: la cultura como forma de vida, no como escaparate de prestigio. Pensar «cultura» como un sistema jerárquico de obras valiosas es una decisión política y estética, no científica.
No obstante, la concepción de «cultura» en Franz Boas presenta algunas limitaciones. Al entender cultura como una totalidad de prácticas y comportamientos relativamente integrados, el análisis tiende a privilegiar la coherencia del conjunto y a dejar en un segundo plano los conflictos internos, las relaciones de poder y las desigualdades que atraviesan toda vida social.
Las perspectivas contemporáneas insisten en que la cultura no solo organiza la relación entre los seres humanos y su entorno, sino que es también un campo de disputa, donde distintos actores utilizan, negocian y transforman significados de manera desigual. Frente al énfasis boasiano en la descripción exhaustiva de prácticas, hoy se subraya la necesidad de analizar cómo esas prácticas son producidas, legitimadas o impuestas en contextos históricos concretos.
Así, aunque la definición de Boas sigue siendo fundamental para desmontar jerarquías culturales, resulta insuficiente para explicar cómo la cultura se convierte en un instrumento de poder, exclusión o resistencia en las sociedades contemporáneas.
BIBLIOGRAFÍA DE INTERÉS
Boas, F. (1964). Cuestiones fundamentales de la antropología cultural. In Cuestiones fundamentales de la antropología cultural.
Aquí una selección de textos de especial interés.
Boas, F. (2008). Franz Boas: textos de antropología: Introducción, selección de textos, traducción y notas de Alfredo Francesch Díaz. Editorial Universitaria Ramón Areces.
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