¿POR QUÉ ÁFRICA ES TAN POBRE? Crítica hacia algunas perspectivas reducionistas que proliferan

Un seguidor de la página me envió este vídeo donde se habla de una manera muy categorial de los motivos concretos de la pobreza en los países de África. Según me comenta, hay una proliferación de vídeos que proporcionan motivos “exactos” de las causas de estas cuestiones africanas. En ocasiones también ofrecen recetas claras para solucionar la situación.

Me ha parecido interesante echarle un vistazo y hacer algún comentario desde un punto de vista antropológico. A saber, lo mismo me da por hacer hasta una serie comentando los vídeos que me vayan enviando o que vaya encontrando por la red que guarden relación con estas experiencias económicas y políticas de la vida humana y las categorías de pobreza, desarrollo, bienestar, etc.

El vídeo de hoy es este…

En los primeros minutos ya se puede sacar en claro una postura ideológica del periodista que, a mi parecer, contiene cierto peligro. Digo peligro porque verdaderamente, cuando una persona con cierta elocuencia y unas buenas competencias comunicativas como las de este hombre se introducen en el universo de las realidades de contextos como los africanos, incluyendo una buena carga de sesgos que hacen “atractivo” el discurso para alimentar los ideales de múltiples oyentes, acaban por hacer muy creíble la falacia.

No hablaría de una falacia general, desde luego que hay circunstancias que pueden asemejarse a algunas de sus descripciones. El problema, bajo mi punto de vista está en la “mirada analítica”: no hay extrañamiento, no hay contenido etnográfico, no hay relativismo cultural, se ocultan datos analíticos muy relevantes (debido a la visión sesgada) para comprender los fenómenos de causalidad, como el origen del concepto de desarrollo y las diásporas migratorias en el colonialismo y el cambio nativo; esto es un hecho sobradamente documentado.

Es entonces un discurso reduccionista en cuanto a las categorías analíticas que utiliza: pobreza, desarrollo, renta per cápita, fórmulas económicas, como habitualmente se utilizan; en otros casos también el PIB, el bienestar, de entre otras, como si coger una categoría eurocéntrica de la comprensión por ejemplo de la economía o la política fuesen aplicables universalmente en todos los contextos socioculturales.

El uso de estas categorías tan extendidas entre personas y comunicadores que practican sus ideas en público para llegar a sus seguidores, que, por otro lado, habitualmente comparten de antemano los aspectos ideológicos (por eso suelen ser seguidores) no necesitan nutrirse de información empírica de microcontextos localizados. A este discurso no le interesan los estudios e investigaciones de localidades pequeñas que demuestran que la experiencia humana se vive de maneras distintas a nivel geográfico y sociocultural, y que las categorías generalistas no tienen validez científica si no incorporan la relatividad extraída desde dentro de los grupos de los que hablan.

El uso habitual, como en este vídeo, de explicaciones tan categoriales como “ahí están los hechos”, “los datos son los datos”, “los números están para lo que están”, “en todos los libros de historia lo dicen” cuando no introducen ni un mínimo dato cualitativo etnohistórico o etnográfico, y se limitan a utilizar categorías conceptualizadas occidentalmente para extrapolarlas a cada rincón del mundo, supone un error fundamental a nivel metodológico, ontológico y epistemológico que impide que este tipo de formulaciones analíticas puedan tener un carácter científico en cuanto a la explicación de los sucesos de la vida humana.  

Hay que comprender que, hablar de la relación entre las categorías económicas y políticas de comprensión específicamente occidental, y estos grupos africanos sin conocer la perspectiva interna de los mismos, acaba por ser un error de praxis muy habitual según la Antropología Social y Cultural. De modo que, irremediablemente, se queda en una forma de difusión ideológica.

Voy a aclarar algunas cosas más concretas que encontramos en el interior del vídeo.

Las sociedades subdesarrolladas no existen. Es un término incorporado a partir de las conexiones globales internacionales que aplicaron los países occidentales cuando viajaron a otros continentes, colonizaron, transformaron las estructuras políticas y económicas y crearon una jerarquía entre desarrollo (cúspide de los europeos), y subdesarrollo (el resto de países que no alcanzan los cánones económicos y políticos europeos).

Como dice Koldo Unceta (2012), el subdesarrollo es una invención de los defensores del desarrollo para definir con generalizaciones las características de un abanico muy amplio de circunstancias y de sociedades.

Las corrientes posmodernas consideran que el desarrollo tan solo es una construcción intelectual que sirve como justificación para expandir los valores occidentales y su modelo.

Esta corriente posmoderna rechaza por lo tanto una idea de dirección común de todas las sociedades, ya que sería inalcanzable sin la imposición de los unos sobre los otros, la vulneración de los derechos de los grupos a reproducir sus formas de vida.

En Latinoamérica están emergiendo una multitud de movimientos indigenistas; algunos de ellos, como de grupos aymaras impulsan la idea de que ser ciudadano moderno y urbano es mezclar algunos aspectos de las tradiciones ancestrales como el autoconsumo con algunos aspectos de la tecnología para aumentar la sostenibilidad. Más autoconsumo, más autodeterminación, más producción propia, y luego algunas tecnologías a favor de las personas. El ciudadano urbano y moderno en ese contexto pretende reunir estas características aymaras como explica un artículo de José Bengoa (2009).

El rumbo de las sociedades no es unidireccional dentro de esta jerarquía conceptual del desarrollo industrial y tecnológico. Las sociedades no se encuentran dentro de una crisálida, ni están incompletas. El desarrollo de un grupo es relativo a la comprensión interna del mismo, y no a una especie liga deportiva con un número de posiciones determinadas en continuo cambio. Para esto hay cientos de investigaciones etnográficas que lo demuestran.

Mark Hobart (1993):“En el desarrollo, los conocimientos locales se devalúan o ignoran a favor del conocimiento occidental científico, técnico y de gestión”.

¿Qué es estar desarrollado en un grupo que practica el canibalismo?, ¿o en una sociedad con pauta trashumante?, ¿o en otra de cazadores recolectores?, ¿o en una jefatura segmentada por parentesco?, ¿o en un grupo con creencias en el animismo o el chamanismo? La investigación etnográfica ha demostrado que la mayoría de los grupos pretenden la autodeterminación. En el caso de los grupos aislados (de la sociedad global) o poco contactados, unos 200 millones de personas en todo el mundo cuantificado más o menos hace una década, se podría expandir a la totalidad.

En el continente africano precolonial, la vida humana se desarrollaba en diferentes grupos con sus particulares formas socioculturales de entender la vida, la religión, la muerte, la enfermedad, la salud, la riqueza, la pobreza, la toma de decisiones o el bienestar. El desarrollo industrial y monetario impuesto por las administraciones coloniales (en muchos casos a través de la indirect rule) en contra de la población mayoritaria produjo lo que se investigó como el cambio cultural o cambio nativo, con resultados devastadores en los términos actuales de los derechos humanos y los derechos de los grupos a reproducirse socioculturalmente.

Estas formas de vida sufrieron un grave cambio en su cosmovisión, como por ejemplo los Bemba en Zambia, que asociaron las nuevas formas de trabajar en las minas a la brujería, y a los mandatarios como brujos que convertían a las personas bajo su mandato en zombis. La administración les empezó a cobrar impuestos cuando ellos se dedicaban a los pequeños cultivos en tierras poco fértiles. Lo que supuso es que tuvieron que desplazarse (los varones) a las minas a trabajar de sol a sol. Los Bemba consideraron esta nueva fórmula una artimaña de brujos que convirtieron en esclavos zombi a sus maridos e hijos, ya que trabajaban fuera de sus tierras a cambio de monedas que pagaban aspectos de la vida social incomprensibles hasta el momento, al disponer hasta entonces de una economía moral; el dinero no servía para todas las formas de intercambio (Moreno Feliu 2014).

Desarrollo en una sociedad nómada de Bantues de Kavirondo hace 60 años podía ser migrar a un entorno con tierras muy fértiles para el pastoreo. En los !Kung San investigados por el recientemente fallecido Marshall Sahlins, uno de los grandes propósitos del grupo era la propia reproducción de sus formas de ocio, de reciprocidad, de ausencia de liderazgos y estratos. ¿Qué es el desarrollo en este contexto de sociedades igualitarias?, ¿se puede decir que no se desarrollaron?, ¿se puede decir que son subdesarrollados o que pertenecen al tercer mundo? El discurso etnocéntrico está servido aquí, y no es ninguna broma, porque desde el etnocentrismo se produce el etnocidio.

Multitud de !Kung San del sur del desierto del Kalahari, en la actualidad, han sido empujados hacia Johannesburgo, y se han introducido en una gran sociedad estratificada, quedándose en los estratos socioeconómicos más bajos, dedicándose en muchos casos a la mendicidad, a recibir limosnas por los turistas a cambio de explotar su etnicidad para las fotos junto con ellos. En gran parte, la principal causa ha sido el uso de sus habituales y bastos territorios para el desarrollo industrial y las reservas para el uso recreativo de safaris e infraestructura para la recepción del turismo. ¿Cuántos y quiénes se benefician de esto?

Siguiendo con la falacia, el periodista señala: “Los fríos datos la verdad es que no dejan lugar a muchas interpretaciones” para, a continuación, utilizar la categoría renta per cápita de “África”, como si fuese una categoría con valor empírico en cuanto a las distintas realidades de las formas de alcanzar, por ejemplo, aspectos como el bienestar personal o familiar, o la autorrealización, o el propósito de la vida particular y grupal. ¿Un asceta mide sus objetivos vitales a través de la renta per cápita? ¿La renta per cápita descifra los criterios de la desigualdad? Porque el PIB puede ser enorme y la desigualdad nefasta, como por ejemplo en los Estados Unidos, donde hay decenas de miles de personas que viven en la verdadera miseria pese a que en el discurso eurocéntrico es una zona geográfica ultradesarrollada.

“Si eres pobre una de las razones es que no tienes infraestructura”. Una nueva falacia, el criterio de pobreza que utiliza es únicamente económico y centrado en las propiedades, cuando la percepción de la pobreza es subjetiva. Volviendo a los San estudiados por Sahlins en “la economía de la edad de piedra”, sin ningún tipo de infraestructura ni propiedad privada, sin ningún tipo de acumulación de ningún bien de consumo, ni siquiera los alimentos, no existía la pobreza; ha sido una de las sociedades que, con un menor tiempo empleado para el trabajo (búsqueda de alimentos entre 3 y 4 horas diarias), más tiempo disponen para disfrutar de otras facetas de la vida, como el ocio o el sexo. Su economía estaba basada en la caza y la recolecta diaria entre un número determinado de plantas y animales, y 7 estanques de agua (si mal no recuerdo). Desplazándose en distintos periodos de tiempo tenían satisfechos todos los aminoácidos necesarios y cumpliendo con unas 1500 calorías para mantener con vida y vitalidad sus menudos cuerpos. ¿Ausencia de infraestructura es igual a pobreza? Se pueden poner muchos más ejemplos, pero creo que con este es suficiente.

“Lo cierto es que el mundo no ha marginado a África, eso es lo cierto ciñéndonos a los hechos, le ha abierto a sus mercados”, “también les ha dado medios financieros, tiempo han tenido”, indica el periodista como si fuera una obligación participar en una economía global sin oponer ningún tipo de resistencia cultural. Sobre los medios financieros a los que se refiere, uno de estos fondos fue la plataforma 0,7, aunque algunos países nórdicos derivaron todavía más fondos.

De lo que no se suele hablar es que estos fondos no son donativos. Es un dinero a cambio de la apertura a las empresas de los donantes y la creación de infraestructura que pueda soportar las embestidas de la globalización en términos socioculturales. Japón es un ejemplo, hoy considerado dentro de occidente; o Arabia Saudí. Los fondos se suelen enviar a cambio de la conversión progresiva de los ayudados hacia estas formas culturales globales. Según desde el punto de vista desde el que se mire, también posibilita la absorción cultural, la continuación del cambio nativo y la pérdida de la etnicidad local.

En otros casos donde ha funcionado “peor” la apertura a los mercados y los medios financieros a los que se refiere, los resultados han supuesto la creación de estratos sociales donde no los había, el desarrollo de la desigualdad polar y, cuando han supuesto un problema en términos económicos, más pérdidas que beneficios, han sido en muchos casos descolonizados y abandonados a la deriva, con el desarrollo industrial a medio camino, con líderes tiranos puestos a dedo para someter a su población a favor de los modelos europeos, con el cambio nativo lo suficientemente pronunciado como para comenzar a creer en las nuevas formas económicas basadas en los bienes de consumo y la propiedad privada y, por ende, la persecución de las mal consideradas oportunidades (sueño americano, sueño europeo).

Los resultados han sido escalofriantes en muchos casos, verdaderos estragos sociales, África es un ejemplo de esto. ¿De dónde creéis que se originan los movimientos migratorios? Esto está harto estudiado por las Ciencias Sociales, a través de teorías como la de redes migratorias, la de sistema-mundo, la teoría de la dependencia, las fuerzas centrípetas, el mercado laboral dual, la causación acumulativa, etc.

El youtuber asegura: “Los africanos trabajan mucho y muy duro, pero siguen siendo poco productivos”. Esta relación determinista entre africanos = improductividad, sin aportar ningún otro matiz o análisis, ni siquiera es digna de mención. Su consideración de la falta de “desarrollo” de África la achaca a una cadena de malas decisiones por sus líderes a lo largo de medio siglo. Ni palabra del colonialismo como origen de la trasformación en múltiples formas de vida disfuncionales, cuando está demostrado holgadamente.

Gardner y Lewis (2003) dicen que el desarrollo y el capitalismo han ido de la mano; también ha influido relevantemente el avance científico y tecnológico, así como la teoría del evolucionismo social y la unidireccionalidad, que ha justificado y legitimado históricamente la imposición cultural y el colonialismo.

Y para terminar lo mejor. La receta final de este señor para que salgan de la pobreza, es que se abracen a la economía global, abrirse a la globalización, asegurar el marco jurídico, e instaurar un genuino estado de derecho. Es decir, continuar con el cambio nativo hasta su conversión total en occidentales; nada de autodeterminación, autoconsumo, y derecho a elegir la propia trayectoria de cada pueblo. Etnocidio, sin exagerar, que se abracen a su propio etnocidio sin ofrecer ningún tipo de resistencia.

“No hay ninguna razón para que la receta que funcionó en Norteamérica, en Europa, en extremo oriente y en Oceanía, no funcione en África”. Habla de colonias que sí se han “desarrollado” bajo su punto de vista, como Canadá, Australia, volviendo a aplicar la categoría desarrollo como fórmula universal.

Claro que sí hombre, no hay ninguna razón. Debe ser que en las Humanidades y en las Ciencias Sociales no han caído en la cuenta, y por eso recomiendan exactamente lo contrario. El intervencionismo debe ir acompañado de estudios de viabilidad e impacto, estudios culturales, porque las recetas NO FUNCIONAN. Cada país es distinto y, dentro de cada país, hay múltiples contextos locales con una diversidad cultural inconmensurable, lo que supone que la integración de recetas desde una visión externa del orden de lo correcto y lo incorrecto falle siempre, porque encuentran reticencias a integrar nuevas prácticas que salen de sus reglas convencionales para dar forma a la acción social. A no ser que el intervencionismo se integre por la fuerza independientemente del resultado esperado; es decir, como ha sucedido en África.

Voy a poner tres ejemplos de pseudomejoras a nivel micro estudiadas por Foster (1974).

Fogones en Rodesia del norte

Planificadores pretendieron introducir fogones en las cocinas. Esto supuso algunas mejoras para cocinar. Sin embargo, este cambio produce que se abandone el método tradicional de cocinar con leña en el exterior de la casa, lo que hace que las mujeres del pueblo se comuniquen y conversen. Los fogones supondrían aislar en las oscuras cocinas a las mujeres repercutiendo negativamente en las ventajas sociales de la cocina tradicional.

Fogones en Egipto

Lo mismo, pues se ingenia una estufa que requiere de una forma de almacenamiento del combustible distinta a la tradicional, que tiene un valor cultural y social, así como es un “alarde” de una buena y hábil cosecha, porque se trata de acumular unas varas secas de algodón.

Leche en polvo en un centro de salud en Venezuela

Las madres en lactancia sentían amenazada su capacidad o la validez de su leche, así que cambiaban estas leches en polvo por licores y otros productos para adultos; esto suponía cambios económicos y sociales; introdujeron nuevas pautas para intentar eliminar ese intercambio y poder aumentar la nutrición.

Y así con la introducción de modelos de refugios contra los huracanes sin utilizar por cuestiones de género en espacios cerrados; la introducción de conejos para acabar con el hambre de los mayas chortis guatemaltecos, y una infinidad de ejemplos investigados de formas metodológicas sobre cómo el intervencionismo internacional NO debe hacerlo. Si además lo llevas a las fórmulas reduccionistas del autor del vídeo, pues eso, más estragos por aquí y por allá.

Es curioso porque hoy en día prácticamente hay unanimidad entre los académicos sobre que el modelo de desarrollo ha fracasado. Las dependencias del sistema mundo producen estratificación humana, pobreza, desigualdad polarizada, y además no es sostenibles para el planeta. Pero nada, oiga, “no hay ninguna razón para que la receta que funcionó en Norteamérica, en Europa, en extremo oriente y en Oceanía, no funcione en África”.

En fin, con todos los respetos y sin hacer desmérito al interés africanista del periodista, del que también he podido rescatar alguna cosa para mí, pero me parece un discurso etnocida más, basado en elementos ideológicos alimentados por el sesgo de confirmación.


BIBLIOGRAFÍA

  • Bengoa, J. (2009). “Cuadernos de Antropología Social”.
  • Hobart, M. (1993) “¿El crecimiento de la ignorancia?, Una crítica antropológica del desarrollo” en Pérez Galán, Beatriz “Antropología del Desarrollo”, Ed. Catarata, Madrid.
  • FOSTER, G. (1974): “Naturaleza de la antropología Aplicada” en Pérez Galán, Beatriz “Antropología del Desarrollo”, Ed. Catarata, Madrid.
  • Gardner, K. y Lewis, J. (2003) “La antropología, el desarrollo y la crisis de la modernidad” en Antropología, Desarrollo y el desafío posmoderno, México: El Colegio Mexiquense. pp. 23-56.
  • Moreno Feliu, P. (2014). “De lo lejano a lo próximo. Un viaje por la Antropología y sus encrucijadas”. Ed Ramón Areces, Madrid.
  • Sahlins M. (1974). “La economía de la edad de piedra”. Ed. Akal, Madrid.
  • Unceta, K. (2012). “Desarrollo, subdesarrollo, maldesarrollo y posdesarrollo. Una mirada transdisciplinar” en Pérez Galán, Beatriz “Antropología del Desarrollo”, Ed. Catarata, Madrid.

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