DEFINICIONES Y CONCEPTOS DE CULTURA 14 | MARGARET MEAD

Margaret Mead y la cultura como comportamiento aprendido

En la obra de Margaret Mead, la cultura se define ante todo como un conjunto complejo de comportamientos tradicionales aprendidos, desarrollados históricamente por los seres humanos y transmitidos de generación en generación. La cultura no es innata ni biológica: se adquiere mediante la socialización y el aprendizaje dentro de un grupo.

Mead subraya que el término cultura puede usarse en distintos niveles. Puede referirse a las formas de comportamiento características de una sociedad concreta, de un conjunto de sociedades, de un área geográfica o incluso de un período histórico determinado. En todos los casos, el rasgo común es que la cultura se manifiesta en patrones de conducta compartidos, aprendidos y reconocibles.

Desde esta perspectiva, la cultura no es un atributo abstracto ni una colección de obras destacadas, sino una forma de organizar la vida cotidiana, que se expresa en cómo se cría a los niños, cómo se estructuran los roles sociales, cómo se regulan las emociones o cómo se interpretan las diferencias entre hombres y mujeres.

El interés central de Mead es mostrar hasta qué punto comportamientos que suelen considerarse “naturales” son, en realidad, culturalmente aprendidos. Sus estudios etnográficos evidencian que actitudes relacionadas con el género, la sexualidad, la adolescencia o la agresividad varían enormemente entre sociedades.

Con ello, Mead refuerza una idea clave de la antropología boasiana: la diversidad cultural demuestra la plasticidad del comportamiento humano. No existe una única forma correcta o universal de organizar la vida social; existen múltiples soluciones culturales a problemas comunes.

La cultura aparece así como un sistema de aprendizaje colectivo que moldea a los individuos desde la infancia y que explica buena parte de las diferencias entre sociedades.

El concepto de Mead dialoga directamente con el de autores como Edward B. Tylor y Robert Lowie. Como ellos, entiende la cultura como algo adquirido socialmente, no biológicamente. Sin embargo, Mead desplaza el énfasis desde la simple enumeración de rasgos culturales hacia el proceso de aprendizaje y la formación de la personalidad. En relación con Ruth Benedict, comparte la preocupación por los patrones culturales que configuran el comportamiento individual, aunque Mead se interesa especialmente por cómo esos patrones se transmiten y se interiorizan a lo largo del ciclo vital. Por ejemplo, en sus estudios entre los arapesh, fija su ojo analítico en aspectos como el desarrollo de los niños desde que nacen hasta que llegan a la edad adulta, fijándose en sus formas de aprendizaje, juego, roles, socialización, etc. Cómo los individuos se «enculturan» de manera concreta en su contexto y desarrollan su idiosincrasia.

Frente a enfoques más estructurales, como el de Claude Lévi-Strauss, Mead mantiene una mirada más empírica y psicológica, centrada en la observación directa de la vida social y en la variabilidad de las conductas humanas.

Desde enfoques contemporáneos, el concepto de cultura de Margaret Mead sigue siendo fundamental para desmontar explicaciones biologicistas del comportamiento humano y para subrayar la importancia del aprendizaje social. No obstante, su énfasis en la transmisión cultural tiende a presentar la cultura como relativamente homogénea dentro de cada sociedad.

Hago un especial énfasis con esta autora en su demostración empírica de las diferencias de género entre sociedades. Descripciones de una utilidad mayor en la actualidad, frente a un creciente negacionismo sobre las conductas de género y su flexibilidad en los entornos digitales, en los que se abandera un burdo argumento centrado en ofrecer lo que denominan habitualmente «biología básica» un sector de la población que ni está formado en biología, ni en antropología.

El género nunca se podrá explicar en ningún caso desde un argumento «básico». Para eso personas como Margaret Mead dedicaron su vida en desplazarse por el mundo, pertenecer a diferentes comunidades, comprender sus estructuras más complejas y ofrecer datos basados en la observación directa de los fenómenos humanos. Ni siquiera voy a explicar el mérito de esta señora para ser una antropóloga respetada en su contexto histórico.

BIBLIOGRAFÍA DE INTERÉS

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Mead, M. (1993). Adolescencia, sexo y cultura en Samoa. Madrid: Alianza.


Meat, M. (1986). Antropología: la ciencia del hombre. Ediciones Siglo Veinte.


Mead, M. (1973). Sexo y temperamento en las sociedades primitivas. Laia.


Mead, M. (1970). Cultura y compromiso: estudios sobre la ruptura generacional . Editorial Gedisa.


Mead, M. (1951). El hombre y la mujer. In El hombre y la mujer (pp. 371-371).


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Un comentario sobre “DEFINICIONES Y CONCEPTOS DE CULTURA 14 | MARGARET MEAD

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  1. Este artículo sobre Margared Mead me ha gustado en especial por el enfoque riguroso que transmite. Hoy en día se opina mucho sobre temas como el género desde lo superficial, sin formación ni conocimiento de base, y se agradece recordar que autoras como Mead dedicaron años a estudiar sobre el terreno, conviviendo con diferentes comunidades y analizando sus estructuras sociales desde dentro.
    Desde mi trabajo en el ámbito social, este tipo de contenido aporta bastante porque pone en valor la observación directa y el contexto cultural frente a opiniones rápidas o simplificadas. Además, ayuda a entender que muchas de las cosas que damos por «naturales» en realidad están mediadas por la cultura.
    Me parece un artículo necesario, precisamente por eso: porque invita a reflexionar con más profundidad y a no quedarnos solo en discursos fáciles.

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