El aprendizaje situado, como plantea Ángel Díaz de Rada, cuestiona el modelo escolar tradicional: aprender sin necesidad práctica suele ser aprender para olvidar. En contextos reales, muchos jóvenes etiquetados como “disruptivos” encuentran sentido, se implican y progresan. Quizá el problema no esté en ellos, sino en los entornos donde les obligamos a aprender.











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