Juan Luis Arsuaga propone una noción de cultura desde la Paleoantropología, entendida como un umbral evolutivo ligado al uso de herramientas y a la diferenciación del género Homo. Este enfoque resulta sugerente para pensar la evolución humana, aunque tiene una utilidad limitada para la etnografía, ya que no está orientado a observar reglas, significados y acción social en contextos concretos.